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Esto me paso hace un par de años, cuando un nuevo vigilante llego a mi barrio...
 Era un hombre de unos 40 años, de más o menos 1.75 metros de altura, aquel primer día no le preste mucha atención pues estaba usando una gruesa casaca por el frío de la calle. Un par de días después quede de una pieza cuando lo vi, se había quitado la casaca y solo estaba con un polo bastante ceñido al cuerpo, la verdad es que aquel vigilante inspiraría el mas grande respeto a cualquier delincuente, tenia un cuerpo bastante robusto, usaba una barbita estilo candado, sus brazos eran bastante fuertes y tenia dos columnas por piernas que hacían apretado su pantalón, dejando ver su bien formado derrier y su enorme bulto en la entrepierna. Tenía un tatuaje en su brazo derecho. Me impacto de lleno y con la excusa de preguntarle como estaba fuimos haciendo conversación, le pregunte que había almorzado, me dijo que nada y le ofrecí unos dulces que acababa de comprar, me lo agradeció mucho y ese fue el comienzo de una cada vez más cercana amistad. Me contó que vivía en un barrio llamado Mi Perú y que tenía una esposa y dos pequeños niños. Cuando le tocaba el turno de la mañana, y llegaba lo notaba muy cansado, y me comentaba que había tenido una fogosa noche con su mujer, el solo imaginármelo, me ponía caliente, también me contaba que hacia ejercicios cada mañana y me dejaba ver sus bíceps y el baile de sus pectorales, yo no sabia como disimular mi admiración, todo lo que hacia era hacerme el desentendido con una risa nerviosa. Un día me contó que el sabia hacer de todo, hasta pintura y me comento si no quería que me pintara mi casa, a lo cual accedí, me dijo que lo haría gratis, pues era su forma de agradecerme las múltiples atenciones que había tenido con el.
Así es como una mañana saliendo de su guardia, llego a mi casa con una mochila, le hice entrar y le ofrecí tomar un desayuno antes de que inicie la faena, era ya mucha la confianza mutua y le pedí hacer unas vencidas, con el pretexto de agarrar esa manazo de oso y sentir su fuerza, como era de suponerse me vencía fácilmente y se reía mucho. Le dije que le ayudaría a pintar y le dije que se cambiara, el acepto y me pregunto donde, yo le indique un patio trasero y empezó a cambiarse, yo también lo hacia mientras de reojo observaba como se iba despojando de sus prendas, unas piernazas velludas, unos brazazos musculosos y un pectoral bien marcado y con algunos vellos que lo hacían verse todo un oso macho. Demoramos casi 4 horas de faena, mientras el hacia el trabajo mas fuerte yo solo quería estar muy cerca a el para ver todo ese cuerpazo semidesnudo sudando y estirándose mientras iba laborando. Al terminar me pidió le prestara la ducha, a lo que accedí, antes de meterse, empezó a contarme como el tenia un amigo con el que un día estaban cuidando una construcción y en determinado momento se pusieron a jugar fulbito entre los dos y totalmente desnudos pues era época de verano y no había nadie en el local para que los observara, mientras me contaba me iba poniendo tan caliente que creo que el comenzó a notar mi erección. Nos pusimos a jugar de manos como si estuviéramos en un ring de lucha libre, y el me levantaba cual si yo fuera un muñeco de trapo, y debo decir que yo peso casi 75 kilos.
Soy un hombre bastante velludo y uso barba al estilo candado, así que no creo que nadie pudiera sospechar de mis tendencias, bueno volviendo al asunto, creo que se dio cuenta de mi excitación que yo trataba de disimular, pero creo que era demasiado tarde, repentinamente me abrazo con fuerza y empezó a acariciarme la nuca, luego sentí como su callosa y gigante mano se iba deslizando por mi espalda hasta llegar a mi trasero, busco mi boca y me estampo un enorme y jugoso beso, podía sentir esos labios carnosos y el roce de sus vellos faciales, nos recostamos en el sofá, y se quito el short dejando ver toda su humanidad velluda y enorme como el mismo, no aguante mas y comencé a darle una gran mamada, el gritaba de placer y soltaba una sonrisa de satisfacción, mientras con una de mis manos yo recorría sus pectorales y palpaba los músculos de su cuerpo y brazos, con la otra trataba de sentir el grosor de sus piernas velludas y su abultado y bien formado trasero. El emanaba un olor a hombre trabajador muy intenso. Finalmente y después de este juego de casi media hora, me coloco en posición de pollito tomando agua y me introdujo ese enorme pedazo de carne, poco a poco, para luego comenzar a taladrarme con un mete y saca, sus jadeos no hacían mas que excitarme mas, luego me cargo y me puso con las piernas arriba de sus poderosos hombros y dejándome verlo como se iba y venia en mi. Yo estalle finalmente con un chorro caliente sobre mi pecho velludo y el también lo hizo dejándome sentir su leche caliente y en abundancia, me dio un largo beso y termino diciéndome, "hemos hecho un gran trabajo", creo que se refería a lo segundo, aunque a decir ver dad los dos trabajos rudos y fuertes los hizo el, yo solo lo contemple y luego lo disfrute al máximo. Esa fue la primera de una serie de trabajitos que me hizo, cada cual tenía que al final pagar de una manera muy caliente... |